viernes, 5 de septiembre de 2008

Una empanada de queso y un jugo de chancaca

Se nos achicharraba el cerebro bajo el quemante sol de medio día en febrero, en la cola de la feria (la misma de las joyas de Isaura), "el padrino" no nos había conseguido un puesto bajo una sombra (o fuego fatuo como le dice la Carola), a pesar de que me había echado kilos de bloqueador solar, el rojo de mis brazos me indicaba una incipiente y temida "quemada de camionero", nos freíamos y tratábamos , inútilmente por lo demás, colocarnos bajo la escuálida sombra del poste de luz, repito inútilmente, cualquier persona de inteligencia media sabe que un poste de luz no da sombra, pero a esa hora y con ese sol. La venta iba pésimo, pero no pésimo como siempre dice la gente de la feria, porque ellos nunca tienen un buen día de venta, en las millonésimas conversaciones que habíamos copuchado con la Carola todas repetían la misma letanía :"como esta tía?" "aquí la venta más o menos", nuestra interlocutora, la típica vieja de feria una señora gorda, con mirada cansada y brazos cortos, que también vendía ropa, pero era compradora compulsiva , le compro los lentes tipo John Lenon a la Carola y millones de chiches más, en fin la venta nunca iba bien, pero en particular ese día yo no vendí nada, es más mi flujo de caja marcaba números rojos porque me había endeudado, nos habíamos comprado un supuesto juego de mote con huesillo que era asqueroso, inocentemente pensé “al parecer el caballero nos estafo”, más rato la Carola me dice "weona no era na´ jugo de huesillo es agua con chancaca" asco, al final nos fuimos tipo dos de la tarde... llego a mi casa muerta de cansada y apestada, en mi casa me preguntan ¿cómo te fue en tu venta?, “na´ me alcanzo para una empanada de queso y un jugo de chancaca…y le debo 500 a la Carola”.

No hay comentarios: